La laudable labor de enseñar y brindar una guía pedagógica a los alumnos trasciende los cánones antes establecidos; hogares disfuncionales, y problemas tanto personales como familiares han sido los factores que han propiciado que alumnos recurran a sus maestros a fin de “confiarles las penas y dificultades” por las cuales atraviesan.
Esta interacción continua es el emblema que docentes como Héctor Santana hacen suyos, como parte de una ardua tarea que realizan estos “agentes de cambio”, fundamentada en aspectos que no solamente se basan en la mera enseñanza de asignaturas para la formación intelectual del estudiantado, sino más bien en la integración de ese elemento de empatía y amenidad clave para crear un clima de confianza entre profesores y discentes.
Esa proximidad que puede equiparse a la de un tutor, ya que los educadores al estar compartiendo largos intervalos de tiempo con sus alumnos pueden desarrollar cierto aprecio y estima, se pueden acrecentar los lazos de confidencialidad al grado de que algunos sientan que pueden confiarles problemas de carácter personal, familiar e incluso económico.
fuente:listindiario.com
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