jueves, 9 de agosto de 2018

Procrastinación: el problema de dejarlo todo para después

A todos nos ha pasado. De vez en cuando, dejamos una tarea pendiente en nuestra larga lista de cosas por hacer. A veces por horas, o días, o semanas, hasta que finalmente terminamos haciéndolo todo a último minuto. Pereza o falta de motivación, dirán algunos. Pero en ciertos casos evitar tareas difíciles y buscar deliberadamente distracciones puede ser considerado un serio trastorno del comportamiento.
La procrastinación es un fenómeno de conducta que se caracteriza porque una persona evita o trata de retrasar una tarea importante llevando a cabo en su lugar una o varias actividades que en comparación son contraproducentes, irracionales o innecesarias.
Procrastinar es una tendencia humana común. Como revela una investigación realizada por la Universidad de Calgary, alrededor del 20 por ciento de los adultos tienen episodios regulares de procrastinación, pero hasta el 70 o el 90 por ciento de los alumnos de estudios básicos y universitarios son propensos a padecer de este problema.
A menudo este trastorno se tiende a atribuir a la pereza, pero más que la inactividad, en varios casos este fenómeno es regido por varios factores psicológicos, como explica la psicóloga clínica Brígida Acosta.
“Postergar las cosas a veces es un efecto secundario de la forma en que valoramos nuestras responsabilidades. Esto significa que es más probable que una persona retrase una obligación si ésta le parece poco gratificante. Por esta razón suelen darle prioridad a tareas que producen mayor placer, sin tomar en cuenta su importancia relativa frente a otras”, resalta la psicóloga.
De este modo, señala que procrastinar puede ser enmarcado como un producto de la motivación en lugar de la capacidad de una persona.
Sin embargo, aclara que en algunos casos lo contrario también puede ser cierto: alguien puede dejar una tarea sin cumplir a causa de una motivación desmedida por hacer bien las cosas.
“Es psicológicamente más aceptable no abordar una tarea difícil en un momento dado que enfrentar la dura posibilidad de que no se alcanzará el rendimiento deseado en el trabajo en cuestión. Así que los individuos de naturaleza perfeccionista suelen dejar las cosas sin hacer con la idea de que en el algún otro momento estarán mejor preparados para abordar el problema, y es al final que se dan cuenta de que no les queda tiempo”, dice Acosta.
fuente:listindiario.com

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