El estar a punto de someterse a un procedimiento de biopsia innecesario; el diagnóstico de males gástricos cuando en realidad era un embarazo; el dictamen errado de una epilepsia; la no detección de un cáncer en estado de metástasis; el diagnóstico tardío de cáncer de mama y la aplicación de un incorrecto tratamiento dental, son solo algunas de las historias que han dejado marcas en pacientes de diferentes edades en algún momento de su vida.
Confiesan que han sido víctimas de diagnósticos errados o de dictámenes médicos tardíos. Algunas de esas historias fueron contadas a Listín Diario a través de la web y otras de manera telefónica o personal, tras iniciar esta semana la publicación de una serie de reportajes sobre el Diagnóstico Médico en el país, donde cita sus fortalezas y debilidades.
Aunque el error en el diagnóstico es una debilidad que se registra en los más avanzados sistemas de salud del mundo, en República Dominicana no es una práctica generalizada, donde en los últimos años la atención médica ha alcanzado importantes avances en materia de capacidades tecnológicas y humanas. Especialistas en el área coinciden en señalar que la inexperiencia, las debilidades en la interpretación y en los programas de educación continuada, y el tiempo que se dedica a la evaluación del paciente, influyen negativamente en la oportunidad del diagnóstico médico.
“Levántese que no tiene nada”
Dos sonografías de tiroides realizadas en un mismo centro de salud le indicaban a María que tenía la presencia de nódulos. Tras la cita con el endocrinólogo se llegó a la conclusión de que ameritaba de una biopsia para descartar malignidad. Ya en la camilla de otro establecimiento donde se le practicaría el procedimiento, se llevó una agradable sorpresa. Al palpar el área, el nuevo especialista dudó del diagnóstico, por lo que indicó un nuevo estudio que descartó el resultado inicial y suspendió la biopsia, evitándole no sólo la intervención, sino el gasto de bolsillo que implicaba el co-pago. “Levántese de ahí que usted no tiene nada”, le dijo.
Dos sonografías de tiroides realizadas en un mismo centro de salud le indicaban a María que tenía la presencia de nódulos. Tras la cita con el endocrinólogo se llegó a la conclusión de que ameritaba de una biopsia para descartar malignidad. Ya en la camilla de otro establecimiento donde se le practicaría el procedimiento, se llevó una agradable sorpresa. Al palpar el área, el nuevo especialista dudó del diagnóstico, por lo que indicó un nuevo estudio que descartó el resultado inicial y suspendió la biopsia, evitándole no sólo la intervención, sino el gasto de bolsillo que implicaba el co-pago. “Levántese de ahí que usted no tiene nada”, le dijo.
fuente:listindiario.com
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