jueves, 1 de septiembre de 2016

Dilma Rousseff: “Piensan que nos vencieron: no diré adiós, estoy segura de que esto será un hasta luego”.

Tras bajar una rampa roja, Dilma Rousseff se posicionó detrás de la tribuna, deslizó una breve sonrisa y con la voz inquebrantable se dirigió a los brasileños: “No diré adiós, estoy segura de que esto será un hasta luego”.
Con total serenidad, Rousseff miró a las cámaras que abarrotaban el palacio presidencial de Planalto y mantuvo el pulso, como si el Senado no hubiera acabado de votar su destitución por 61 votos a favor y 20 en contra.
Pero Rousseff era consciente de que la Cámara alta la había despojado definitivamente del poder y, sin titubear, recalcó que con su destitución se había consumado un “golpe de Estado” en Brasil.
En la entrada principal de su residencia, de espaldas a una alta pared de azulejos dorados, Rousseff, vestida con un traje chaqueta de color rojo, cerró su historia como presidenta rodeada de sus más fieles escuderos, quienes la arroparon en su última foto de familia.
En la instantánea faltó su padrino y creador político, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se ubicó en un segundo plano, cediéndole todo el protagonismo a su pupila. Con una mano en el corazón y la otra sobre la barbilla, Lula mantuvo la mirada perdida en el infinito, visualizando la destitución de su ahijada y el fin de 13 años de poder del Partido de los Trabajadores (PT).
fuente:listindiario.com

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