La elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos fue una gran sorpresa. Ninguna de las más prestigiosas firmas encuestadoras vaticinaron su victoria. Sin embargo, a pesar de todos los pronósticos en su contra, y de todas las circunstancias adversas, logró alzarse con el triunfo electoral.
Pero, desde sus primeros meses de gobierno, el presidente Donald Trump ha impuesto desde ya su sello personal de estilo inconfundible. Es el presidente de los tuits a altas horas de la noche o en las madrugadas; el que afirma construirá un muro entre México y los Estados Unidos; el que alega haber convocado a la mayor multitud en la historia el día de su proclamación; y el que ha hecho del conflicto con los medios de comunicación una característica de su administración.
OPTIMISMO DE LAS ÉLITES
Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, de acuerdo con varios índices bursátiles, el valor de las acciones se ha disparado a uno de los más altos niveles que se haya registrado en los mercados financieros.
Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, de acuerdo con varios índices bursátiles, el valor de las acciones se ha disparado a uno de los más altos niveles que se haya registrado en los mercados financieros.
Ese hecho se ha debido, fundamentalmente, a las expectativas generadas en los grupos empresariales en torno a varias de las promesas electorales y medidas anunciadas por el nuevo incumbente de la Casa Blanca. Entre esas medidas se encuentran la reducción de la tasa de impuestos de las grandes corporaciones de un 25 a un 15%, la eliminación del pago de impuestos por transferencia inmobiliaria, la anulación de la ley de salud, mejor conocida como Obamacare; la inversión de un trillón de dólares en desarrollo de infraestructuras, el aumento en el gasto militar, la flexibilización de políticas ambientales, así como la eliminación de barreras al uso del carbón y otros combustibles fósiles.
Más aún, el presidente Trump se ha propuesto iniciar un proceso de desregulación del sector financiero. De esa manera, aspira a revertir la llamada ley Dodd-Frank, promulgada como reacción a la crisis financiera global del 2008.
En razón de que en la actualidad el sistema financiero luce recuperado, con los principales bancos mejor capitalizados y obteniendo tasas de retorno prácticamente equivalentes a las que existían antes de la crisis, en ciertos sectores vinculados al Partido Republicano, se estima que ha llegado el momento de volver a una etapa de desregulación.
fuente:listindiario.com- artículo de Leonel Fernández







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