Shoko Asahara, el gurú fundador de la antigua secta Aum Verdad Suprema, ahorcado el viernes en Japón por su papel en un ataque con gas sarín, era un verdadero "iluminado" para unos y un temible manipulador de masas con sed de poder para otros.De cabello largo enmarañado y barba abandonada, logró atraer, con una mezcla de carisma y misticismo, unos 10.000 fieles, incluyendo ingenieros y médicos que produjeron para la secta agentes químicos.
Fueron algunos de los miembros de ese grupo quienes, en la mañana del 20 de marzo de 1995, en plena hora punta, esparcieron gas sarín en el metro de Tokio, con lo que 13 personas murieron y unas 6.300 resultaron intoxicadas.
Desde entonces, se convirtió en el enemigo público número 1 de Japón, donde los medios le dedicaron miles de artículos y de programas de televisión para intentar explicar cómo este acupuntor semiciego pudo convertirse en un asesino.
Nacido el 2 de marzo de 1955, hijo de un fabricante pobre de tatamis en la isla de Kyushu (suroeste de Japón), en una familia de nueve hijos, Chizuo Matsumoto -ese es su verdadero nombre- padecía una ceguera casi total, debida a un glaucoma congénito, por lo que sus padres lo enviaron desde lo seis años a una escuela para ciegos.
La secta, que adoptó el nombre de Aleph en 2000, lo desacreditó oficialmente pero los expertos consideran que su influencia sigue siendo importante. Encarcelado el 16 de mayo de 1995, su pena capital no se confirmó hasta 2006, y desde entonces esperaba en el corredor de la muerte.
FUENTE:INFOBAE.COM







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