lunes, 30 de mayo de 2016

Leonel Fernández dice que hay "propósito maligno" para hacer creer existe crisis post-electoral

En los recientes comicios electorales, celebrados el pasado 15 de mayo, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), emergió como la indisputable principal fuerza política del país, al obtener su sexto triunfo electoral consecutivo por encima del 50%, y su cuarta gestión presidencial sucesiva. 
De conformidad con el boletín número 14 de la Junta Central Electoral, el presidente Danilo Medina quedó reelecto con el respaldo de 2,847,414 votos, para un 61.7% del total de votos emitidos. 
De igual manera, el PLD y aliados obtuvieron 104 de las 158 alcaldías, para un total de casi 66% del total de alcaldías disponibles; 127 de los 190 diputados, lo que igualmente representa un 66% de los curules en la cámara baja;  y 28 de 32 senadurías, lo que constituye el 88% de los asientos disponibles en ese órgano legislativo.
Los resultados obtenidos en el pasado certamen electoral convierten al Partido de la Liberación Dominicana en un fenómeno político sin precedentes en la historia electoral de la República Dominicana.  
En su primera participación electoral en el 1978, el PLD solo obtuvo 18,000 votos, para el 1% del sufragio realizado. Para entonces, muchos analistas pronosticaban la desaparición del partido de la estrella amarilla. 
Pero debido a la fuerza de las convicciones, a la perseverancia, al trabajo tesonero y a la fortaleza del liderazgo del profesor Bosch, el PLD se fue construyendo un camino a lo largo de varias décadas. 
Al PLD le tomó 23 años llegar al poder por vez primera, cuando, efectivamente, alcanzó subir las escalinatas del Palacio Nacional en el año 1996. A partir de entonces, debido a los logros de sus gobiernos, el PLD fue ensanchando su base de apoyo electoral, hasta llegar a convertirse en la actualidad en la más preeminente institución en el escenario político nacional. 
Complejidad del proceso
A pesar de que el reciente triunfo conquistado por el PLD estaba previsto en la generalidad de las encuestas que se realizaron, las organizaciones políticas de oposición han reaccionado con gran encono frente a los resultados, alegando la realización de un cúmulo de irregularidades y de acciones indebidas. 
Frente a ese particular, lo primero que hay que establecer es que la ciudadanía acudió en forma pacífica y entusiasta a ejercer su derecho al sufragio el pasado 15 de mayo. 
En general, a pesar de algunas fallas, como la no presencia a tiempo de personal de la Junta Central Electoral (JCE), y de la no distribución de equipos, el proceso de votación transcurrió en forma ordenada. 
Al cierre de las votaciones, los principales medios de comunicación empezaron a transmitir cómputos preliminares aportados por el organismo electoral. Todo parecía transcurrir con la misma velocidad en la difusión de datos que había tenido lugar en todos los procesos electorales de los últimos 20 años. 
Algunos analistas y comentaristas de medios de comunicación se despidieron de sus audiencias la noche del 15 de mayo con la certeza de que al día siguiente se dispondría de la totalidad de los resultados electorales. 
No fue así. Al  ímpetu inicial le siguió una lentitud que se prolongó durante cerca de dos semanas, que dio lugar a la suspicacia, la incertidumbre y a la realización de actos de protestas, que ocasionaron la muerte a seis personas, dejando a varios más heridos. 
Aunque, en principio, la explicación a ese fenómeno se ha procurado en determinar si la Junta Central Electoral utilizaría un sistema de conteo de votos mediante el uso de un sistema tecnológico de carácter electrónico, o por vía manual, lo cierto es que el hecho resulta más complejo. 
Resulta así porque por vez primera en los últimos 20 años, el pasado torneo electoral no fue solo para escoger al Presidente y Vicepresidente de la República, sino a los representantes del Poder Legislativo y a las autoridades municipales.
fuente:listindiario.com

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