SANTO DOMINGO, República Domingo.- Mirada perdida, escoba en manos, dice dominar 4 idiomas y haber viajado en varias ocasiones, conoce muy bien de la vida de aquellos que como ella “habitan” bajo el progreso en concreto.
Doña Victoria de los Santos tiene 65 años y un aspecto abandonado, cuida de una decenas de perros, algunos ya muertos entre la basura que ella misma acumula debajo del elevado de la avenida Máximo Gómez con Nicolás de Ovando.
Con voz fuerte y altiva declama claramente el discurso emitido por el ex presidente Joaquín Balaguer para las elecciones del año 1996, en la cual ella presidía una de las mesas electorales y era una fiel seguidora del Partido Reformista Social Cristiano.
“Y manifestó: Compatriotas los insto a venir a votar el 16 de mayo por el doctor Leonel Fernández como próximo presidente de la nación. Los Americanos de entrometidos querían quitarlo al doctor Balaguer del poder en 1994 para ponerle en el 96”…
De inmediato da unos pasos hacia la izquierda, pide que no le enfoquen su hogar porque luego se lo “destruye” el ayuntamiento, mientras saluda a quienes les pasan por el lado pero lo hace en francés.
El contraste es notable, bajo el concreto y frente a la parada Los Taínos del Metro de Santo Domingo, el progreso de la era peledeista, viven unas 30 personas entre cajas que simulan ser “casas”, con mantos, almohadas para dormir y un visible deterioro físico.
“15 años tengo yo rondando desde la zona de la Manisera y desde que hicieron este elevado me vine para acá…yo instruyo a los jóvenes que viven aquí”, señala de inmediato a José Luís, lo manda a callar y le explica que es con ella que están hablando.
José Luís Hernández, dice tener 18 años de edad aunque no lo parezca, llegó al segundo curso de primaria. Explica que consume estupefacientes, su madre es muy pobre y él prefiere estar debajo del elevado porque se siente libre de poder hacer lo que quiera.
“A la mamá mía yo muchas veces me le escondo cuando ella viene a buscarme, que hasta con policías ha venido…pero, yo no quiero volver porque yo tengo que estar suelto, vivo rulay”, dice con una sonrisa muy escueta.
Amigablemente nos lleva a donde hay otros echados en los cajones y que no quieren conversar. “No, no quiero que me enfoquen”.
“Aquí no nos mojamos, no nos da el sol y esto es seguro”, dice.
Cruza un vehículo y le lanza unos pesos a Pedro Reyes, quien está al frente de José Luís, resalta que solo está esperando la muerte porque si no puede trabajar no cree ocurran milagros.
Es “mocho”, como él se define, hace 5 años tuvo un accidente al salir de su trabajo de albañilería y los médicos decidieron cortarle la pierna derecha debido al estado en que se encontraba.
fuente:almomento.net







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