viernes, 11 de agosto de 2017

Cáncer: Lunares, posible peligro a la vista

Picor y más picor fue lo que sintió Karla Martínez en esa mancha bien definida, con relieve, que provocaba, con regularidad, un: ¡Qué lindo te queda ese lunar!, el mismo que, para su sorpresa, la puso al borde de cáncer de la piel. Así como éste, hay miles de casos, con sus variaciones; donde la diferencia podría marcarse con atención, y chequeo médico a tiempo. “Lo que nos debe llamar la atención al observar estas lesiones o manchas es: cambios en el tamaño, tanto si crece, como si se retrae; variación de color, caída de pelos presentes en el novo; y sangrado fácil al mínimo contacto; porque puede indicar que una lesión ha cambiado de benigna a maligna, y todavía se sigue viendo como un lunar común y corriente”, explica el oncólogo Rafael Gutiérrez.
A esas características, el también oncólogo, Juan Jiménez Bloise agrega: picor, y dolor; descartando la posibilidad de peligro por elevación en el tamaño de origen, puesto que hay diferentes tipos de nevos, y pueden ser de forma plana, y/o con volumen.
Aunque en sentido general la procedencia de los lunares es desconocida, existe una predisposición genética de base para presentarlos. Por eso, la dermatóloga, Alexandra Espinal detalla que, pueden ser congénitos y adquiridos; también melanocíticos y no melanocíticos. Aquí es donde entra la cuestión de raza. Tanto Espinal, como Gutiérrez, apuntan que a menor cantidad de melanina -el caso de las personas de piel blanca o caucásica- existe mayor indice de aparición de nevos, especialmente en las áreas más expuestas a radiación solar.
fuente:listindiario.com

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