Una cama, un baño, un abanico, ropa y una biblia. Esto es lo que tiene en su celda Marlin Martínez, la mujer que está acusada de participar en el ocultamiento del cadáver de la adolescente embarazada Emely Peguero, de 16 años de edad.
Marlin está aislada de las demás reclusas de Rafey por medida de seguridad. No tiene televisor, tampoco teléfono celular.
La queja de muchas reclusas es que ellas hacen distintas labores y Marlin no hace nada, por lo que entienden que eso es “privilegio”.
Muchas de las reclusas limpian las celdas, el patio, las estructuras del penitenciario; otras se dedican a preparar la tierra para los canteros, donde se cultivan los vegetales y frutales de corta duración que sirven de su alimentación.
También hay internas que se dedican a cocinar, otras al cuidado de las gallinas ponedoras, igual que las hay en la elaboración de panes, que le sirven para sus propios alimentos.
Tanto en Rafey Mujeres como Rafey Hombres de Santiago, no hay espacio para las desocupaciones (vagancia) y desde antes de las 7:00 de la mañana, los internos e internas comienzan sus jornadas establecidas que consisten en trabajos, estudios y recreación.
Autoridades niegan privilegio
El director del Nuevo Modelo Penitenciario, Ismael Paniagua, al participar en la inauguración del primer torneo de los juegos penitenciaros, celebrado en el centro carcelario de Rafey y donde participan reclusos y reclusas de 21 penales modelos del país, negó que Marlin esté recibiendo privilegios.
fuente:listindiario.com







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