La ciudad de Las Vegas (EE.UU.) amaneció hoy aún sobrecogida por el tiroteo del domingo por la noche que dejó casi 60 muertos y más de 500 heridos, mientras familiares y amigos sufren el lento proceso de identificación de las víctimas.
El autor de la masacre, Stephen Paddock, de 64 años, disparó desde una habitación del hotel Mandalay Bay contra los miles de asistentes de un festival de música country con armas automáticas y después se quitó la vida.
Han pasado cerca de 36 horas desde que sucedieran los hechos, pero muchos familiares y amigos permanecen a la espera de dar con el paradero de sus seres queridos.
"He ido a la oficina del forense primero. Después he acudido a varios hospitales. El nombre de mi mejor amigo no figura en ningún sitio. Ojalá se le haya perdido el teléfono y por eso no lo hemos localizado aún", dijo a Efe, con tono resignado, Carlos R., un enfermero de Las Vegas.
La misma situación se repite a las puertas del pabellón sur del centro de convenciones de Las Vegas, donde se ha organizado un centro de reunificación familiar para tratar de localizar a las víctimas.
Allí, varias personas salían del lugar desesperadas por no obtener respuestas.
Han pasado cerca de 36 horas desde que sucedieran los hechos, pero muchos familiares y amigos permanecen a la espera de dar con el paradero de sus seres queridos.
"He ido a la oficina del forense primero. Después he acudido a varios hospitales. El nombre de mi mejor amigo no figura en ningún sitio. Ojalá se le haya perdido el teléfono y por eso no lo hemos localizado aún", dijo a Efe, con tono resignado, Carlos R., un enfermero de Las Vegas.
La misma situación se repite a las puertas del pabellón sur del centro de convenciones de Las Vegas, donde se ha organizado un centro de reunificación familiar para tratar de localizar a las víctimas.
Allí, varias personas salían del lugar desesperadas por no obtener respuestas.
fuente:listindiario.com







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