domingo, 12 de noviembre de 2017

Pandillas centroamericanas siembran el terror en EE.UU

BRENTWOOD.- La madre de Ángel Soler lo trajo a Estados Unidos cuando él era pequeño, segura de que las cosas serán mejor allí que en Honduras, donde vivían en una de las ciudades más violentas del mundo. El padre de Javier Castillo tenía apreciaciones semejantes cuando sacó a su propio hijo de El Salvador.
Pero la vida en los suburbios de Nueva York no resultó más segura.
Los cadáveres de los dos adolescentes, las más recientes víctimas de la pandilla centroamericana MS-13, fueron hallados a pocos kilómetros uno del otro en zonas apartadas de Long Island el mes pasado. La policía halló también los restos de otro joven, Kerin Pineda quien, al igual que Soler, había sido alumno de la escuela Freeport High School.
Más de dos docenas de personas al parecer han sido asesinadas por la MS-13 en los suburbios de Nueva York en los últimos dos años: jóvenes centroamericanos que vinieron a Nueva York en busca de una vida mejor, pero desaparecieron y fueron hallados muertos poco después.
“Estoy destrozado”, dijo el miércoles Santos Ernesto Castillo, el padre de Javier, frente a la funeraria donde se velaban sus restos. “No tengo otra palabra para describirlo. Estoy destrozado porque traje a mi hijo para que logre su potencial, y lo que ha pasado es esto”.
Amigos y familiares asistieron al velorio, en una funeraria en Brentwood. El padre, quien era policía en El Salvador, pidió que no se le tome foto porque temía por la seguridad de él y de sus familiares. La tía de Javier trajo orgullosa un retrato del chico, que portaba una enorme sonrisa en la foto, tomada en la playa Robert Moses, en Long Island.

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