El asesinato de un familiar, prácticamente en “sus pies” puede dejar en las personas secuelas emocionales graves que les acompañarán por resto de sus vidas.
El caso es peor cuando se trata de niños, como es el caso de los sobrinos de Rubén Darío Hipolite Martínez, asesinado por miembros de la Policía Nacional en un apartamento del residencial Carmen Renata III.
La experta en conducta y coach de vida y familia certificada, Francia Céspedes de Espaillat, analiza el caso y las secuelas que pudieran presentar los menores y estás son sus reflexiones.
Es posible que los niños padezcan una secuela de traumas emocionales que les lleve a crear algunos miedos y ansiedad y depresión.
Inminentemente, a los niños se les debe buscar ayuda profesional, tanto psicológica como psiquiátrica, porque en la edad infante es donde se crean y se forman los rasgos del carácter.
fuente:almomento.net







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