sábado, 12 de agosto de 2017

TESTIMONIO: Las pesadillas de un niño que recibía dulces y dinero de sacerdote acusado crimen

Desde el pasado lunes, cuando se hizo pública la noticia de que el sacerdote Elvin Taveras Durán, supuestamente abusaba sexualmente del adolescente Fernelis Carrión Saviñón y después de una discusión lo asesinó, el niño Juan, de nueve años, a quien el religioso le daba “chalacas” y dinero, no duerme.
Tiene pesadillas en las que el cura intenta abusar de él.
En el 2015, cuando el menor tenía siete años, conoció al sacerdote Taveras Durán en el Colegio Santa Cecilia, centro que el religioso visitaba constantemente y, a veces, sustituía a los maestros que faltaban.
Taveras Durán siempre resaltaba los rasgos físicos del menor, le decía que “eres muy bello. Tú eres mi rubio favorito”, algo que su madre no sabía hasta el pasado lunes.
El niño Juan comenzó a llegar a la casa con “chalacas”. Al principio no le llamó mucho la atención a su madre, pero cuando se dio cuenta de que todos los días llegaba con muchos de esos dulces a la residencia donde viven, le preguntó al menor quién se las estaba dando.
La respuesta fue: “el sacerdote”.
La madre del infante fue donde el religioso y le pidió de favor no darle más chalacas a su hijo, pero su petición no fue acogida por Taveras Durán, incluso, se acercó tanto al niño, que éste comenzó a visitar la residencia del cura, como muchos niños más del residencial Los Rosales.
“Yo le dije en varias ocasiones al niño que no entrara a la casa del padre, que ellos violan niños. Sí, se lo decía así de claro para que me hiciera caso, porque desde que ese hombre entró como sacerdote nunca le tuve confianza”, reveló.
Carla, la madre del niño, nunca le tuvo confianza al sacerdote Taveras Durán, “porque él siempre andaba con unos lentes negros.
No saludaba a las personas y si lo hacía no miraba a nadie a la cara.
No sé, su rostro no me daba confianza”, apuntó.
Él me abrazaba
Con la mirada perdida y visiblemente afectado por lo que está pasando, el menor de nueve años reveló que cada vez que el sacerdote Taveras Durán lo veía, le decía “que niño más lindo, tú eres mi rubio favorito”.
“Él me abrazaba y me decía que soy muy lindo. Me abrazaba y me daba muchas chalacas. A veces yo iba a su casa”, precisó el infante.
fuente:listindiario.com

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