miércoles, 14 de junio de 2017

Delio Gómez Ochoa: Trujillo cayó pero siguió operando el sistema; hace 58 años vino a combatir la tiranía

Delio Gómez Ochoa tiene una explicación muy útil sobre la realidad social dominicana de estos días: “Se ajustició a una persona, pero no cambió el sistema”.
Se refiere al tirano Rafael Trujillo Molina, que por 31 años dirigió a pura fuerza el país, y a quien vino a combatir hace 58 años con el arribo de las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
“El problema no estaba en eliminar a un hombre, el problema era cambiar un sistema que era lo que proponía el manifiesto que traíamos”, dice. La intención de cambiar ese sistema, dice el comandante Gómez Ochoa, quedó plasmada en el manifiesto que trajeron los combatientes, que planteaban puntos específicos de cambios en lo económico, político y cultural. “Nada de eso se dio”, admite Gómez Ochoa.
Con la caída del régimen dictatorial llegó al poder el profesor Juan Bosch, electo democráticamente de manera abrumadora. “Y Bosch resultó ser más peligroso que las expediciones nuestras para el régimen, para el sistema”, señala. “Porque poco a poco se dieron cuenta que lo iban a eliminar”.
El resultado fue el derrocamiento del gobierno electo en las urnas, apenas a siete meses de haber sido juramentado. Ese capítulo de la historia no concluyó ahí, produjo dos años después, en 1965, la revuelta cívica militar que intentaba reponer el orden constitucional de 1963, y volver a sentar en el poder al profesor Juan Bosch, cabeza en ese momento del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Fue la Guerra de Abril, que terminó de manera estrepitosa con la intervención de Estados Unidos. Los dominicanos volvieron entonces a las urnas y eligieron a Joaquín Balaguer, en el año 1966.
“El balaguerismo mantuvo al pueblo en la ignorancia”, dice Gómez Ochoa, para entonces plantear en la conversación una nueva discusión: “Por eso es tan importante la Revolución cubana, que alfabetizó a un millón de personas”, señala. Se refiere a las amplias jornadas de alfabetización propiciadas por Fidel Castro, la cabeza y sustento de la revolución en esos años. Defiende que esa dedicación tenía como fin la verdadera libertad del pueblo porque se le estaba enseñando a pensar. Y a modo de provocación periodística surge una frase durante la entrevista: “Pero la gente no tiene libertad en Cuba”, se le comentó.
“¿Usted considera que es libre un pueblo con hambre?”, pregunta el comandante. “Libertad sin pan no es libertad. Sin educación gratuita. ¿Quiere usted más libertad que salud, deportes y que la cultura sean gratuitas?”.
A propósito de esas preguntas surge el recuerdo de las expediciones de 1959, a las que se integraron 200 combatientes decididos a entregar sus vidas por la liberación del país de la dictadura. La mayoría fueron capturados, torturados y asesinados. Hoy, a 58 años de la gesta de liberación, solo el comandante Gómez Ochoa se mantiene con vida.
fuente:listindiario.com

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