sábado, 3 de junio de 2017

Hoy 104 años de su natalicio: Pedro Mir, de la caña de azúcar a icono de la Poesía Nacional Dominicana

Este sábado 3 de junio de 2017 los dominicanos conmemoran el  104 aniversario del natalicio del Poeta Nacional, el petromacorisano Pedro Mir, nacido en 1913 en esta provincia. A los 24 años de edad fue presagiado por el profesor Juan Bosch como el representante genuino de la poesía social dominicana, al llamarlo “el poeta social esperado”.
Pedro Julio Mir Valentín nació y pasó su infancia en el Ingenio Cristóbal Colón, ubicado en la Autovía del Este, rodeado de caña y azúcar. Creció bajo la sobra de los ingenios, los molinos y el humo vertido por las chimeneas que ambientaban los cañaverales en los que trabajaba su padre, Pedro Mir, ingeniero mecánico cubano. Fue su madre la señora Vicenta Valentín Mendoza, puertorriqueña de nacionalidad española.
 “Aquí está Pedro Mir. Empieza ahora y ya se nota la métrica honda y atormentada en su verso. A mí, con toda sinceridad, me ha sorprendido. He pensado: ¿Será este muchacho el esperado poeta social dominicano?", escribió Bosch el 19 de diciembre de 1937 en las páginas literarias del Listín Diario cuando se desempeñaba como director de esa sección.
Sobre esta afirmación, a la edad de 85 años, en 1998, don Pedro Mir concedió una entrevista a la periodista investigadora Ana Mitila Lora en la que afirmó: “Yo me puse las manos en la cabeza. ¿Y esto qué es? ¿Poeta social? Yo no sabía lo que era eso. Bosch cambió mi vida en 90 grados. Desapareció el piano de mi vida y entró la poesía”.
Cuando se produjo dicha declaración, Mir estaba en la flor de su juventud, pero ya el maestro Bosch había detectado su talento y se atrevió a decir ante la opinión pública --con puño, letra y firma-- que aquel joven se iba a convertir en la figura principal de la social de la poesía dominicana.
El designio cayó en tierra fértil y pronto germinó, ya que de allí en adelante el incipiente joven poeta redobló sus esfuerzos por mejorar sus escritos e impregnar a sus ideas el contenido social al que se refería el maestro.
Ya en 1949 da a conocer su poema emblemático “Hay un país en el mundo” en el cual deplora la opresión, el maltrato y la desigualdad social en la vivían los campesinos que trabajan la tierra cercana a los ingenios.
Con palabras claves describe y retrata el sufrimiento al que eran sometidos aquellos trabajadores. Manifiesta que los campos de caña albergan a trabajadores explotados y mal pagados, que los ingenios somos todos: la familia dominicana, y que por lo tanto, merecemos mejor trato, mejor suerte.
 “¡Un dólar! He aquí el resultado. Un borbotón de sangre. Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento. Este es un país que no merece el nombre de país. Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura”, critica Mir con disgusto en su poema.
Destaca que la producción en esos ingenios era fruto de un grupo de personas y que realizaban una función específica y para explicarlo los menciona a cada uno por su nombre: los carpinteros, los cargadores, los labradores, los leñeros y los picadores, e incluso, señala los objetos comunes implicados en ese proceso: el guarapo, la caña de azúcar, la melaza, las chimeneas, los molinos, los ingenios.
 El alumno que igualó la hazaña del profesor
Mateo Morrison Fortunato fue alumno de Pedro Mir y luego de convertirse en un destacado escritor ganó el Premio Nacional de Literatura en 2010, igual que su maestro quien lo obtuvo en 1993.
 “Lo conocí a su regreso del exilio y oí su poema “Hay un país el mundo”, declamado por él mismo de forma magistral. 
fuente:listindiario.com

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